En un bus de transmilenio, medio vacío, un señor vestido con traje, con corbata, cómodamente sentado, con un maletín en el pecho, predicaba sin cesar.
"El que tenga oídos para oír, escuche". etc. etc.
La gente lo miraba, y luego se quedaba como si nada.
Contributed by arhuaco
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Last update: 2007-04-20 (Rev 6072)