Información general
Como por todo lo oriental (p.ej. el sushi, el juego de go, el anime etc.), los bogotanos sienten una gran fascinación por los ninjas, que comienza con los juguetes de las Tortugas Ninja Mutantes Adolecentes y los disfraces en halloween y en algunos casos acaba en una profunda devoción profesada por las artes marciales.
Aunque la fascinación con los ninjas, —y, a la larga, con lo oriental—, es común a la mayoría de culturas occidentales, latinas, norteamericanas y europeas, en Bogotá encuentra importantes manifestaciones.
Crónicas
Las siguientes son algunas crónicas de ninjas en Bogotá:
- Puerto El Ninja
- Puerto fue el primer aikidoka que conocí. Puerto me habló del camino y no tardó mucho en aclararme que el camino era una ilusión más. Puerto, el soldado más sabio que he conocido, me dijo que él se había iniciado en el aikido porque desde niño quería ser ninja, y un primo que practicaba hapkido en un dojo-gimnasio-ring del centro le había dicho que para llegar a ser como Sho Kosugi lo mejor era empezar con Aikido o Kung Fu para sacar cañaña y luego sí echarse la pasadita por esa finca en Tabio donde están los duros, los que saben cómo va la vaina de los ninjas y todo eso. La vaina es que la cosa costaba plata y en Bogotá no había nadie que enseñara barato o subsidiado. Corría el chisme de que unos hare krishnas en Sopó también le daban al asunto, pero tocaba convertirse y Puerto era católico ferviente de misa todos los domingos y confesión cada mes. No había modo.
- Cómo ser un ninja en Bogotá
- En Bogotá los ninjas se alimentan a punta de pandebono y almojábana.
Last update: 2007-03-30 (Rev 5870)